Se afirma que la humildad se debe entender como una característica de algunas personalidades, la cual consiste en tener una plena conciencia de nuestras virtudes y defectos, pero sobre todo de obrar de acuerdo a esa visión en donde nos sentimos partes integrales de esta Creación y por lo tanto, ni más ni menos que los demás, sino aportantes, gracias a esos nuestros dones. Por ello se entiende la humildad como lo opuesto al orgullo, a la soberbia y la arrogancia. Además, la humildad se entiende como un valor fundamental para convivir armoniosamente en sociedad. Es por ello que quien se considere humilde debe buscar ser más modesto y evitar vivir sin mayores pretensiones. Tanto, que se dice que una persona humilde no piensa mucho en ella misma y menos se siente mejor que los otros o más importante, sino más útil. Por ello se nos dice que la humildad nos llena de sabiduría y nos invita a percibirnos desde un nivel más evolutivo y cercano a nuestros próximos.

Una perla de Goethe expresa: “pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar”.

Cuentan que cuando el entrenador observó como uno de sus mejores jugadores casi humillaba a un compañero principiante de su equipo, espero que el chico se fuera y ya a solas con su jugador le llamó a una reflexión en donde le dejó claro que entre más uno se suponga grande, más responsabilidades tiene para guiar a quienes perciba como pequeños. Así que concluyó la reflexión diciéndole: – además para ser grande primero debes aprender a ser pequeño en humildad, ya que ello es la base de toda la verdadera grandeza.

Regularmente las personas que se sienten reconocidas se creen más que los demás y dejan que sea su ego el que se presente de primero en la mayoría de relaciones, generando por lo tanto rechazo por parte de algunas personas frente a esa actitud orgullosa o prepotente que a nadie le gusta denotar en los demás.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 6:10, “hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                      ¡nos trasformaremos!