Se asegura que el miedo es un llamado de atención que activa entre otros nuestros instinto de preservación para que protejamos prioritariamente nuestra vida, sin embargo nosotros prolongamos estos estados de alerta con nuestras incertidumbres y especulaciones, logrando que esos instantes de temor se prolonguen y además dominen nuestro sistema nervioso y que dicha alarma se perpetúe y por lo tanto ataque nuestro ser al punto de enfermarlo y con el tiempo matarlo. De allí que no debemos dejarnos dominar por esos miedos que en algunos casos son fruto de nuestras ignorancias y falta de entendimiento al respecto de una situación que si bien puede estar llamándonos la atención no por ello debemos magnificar o prolongar.

Una perla de Galileo Galilei nos comenta que, “la duda es madre de la invención”.

Cuentan que en una cotidianidad el terapeuta le explicaba a un grupo de personas que le consultaban al respecto del miedo, lo siguiente: – todo lo que esta mas allá de nuestro control nos produce miedo, por ello si controlamos algo en lo físico ello no nos genera ningún temor pero si no es así nos llenamos de pánico. Es más, en la dimensión de lo metafísico en donde se nos generan tantas incertidumbres es en donde más se incrementan nuestros temores, que crecen y entre más especulaciones desarrollemos al respecto, más nos afectarán. Tengamos en cuenta que lo lógico, lo que comprendemos, nos reproduce es tranquilidad, esa que nos da el conocimiento pleno de algo, mientras que lo ilógico con su incertidumbre, es lo que prolonga nuestros miedos.

Es más la misma enfermedad cuando desconocemos su causas o reconocemos su final nos produce miedo ante la incertidumbre de la muerte y aunque la sanidad y la liberación física, mental y espiritual de dicho estado nos invita a la armonía, regularmente nos dejamos dominar por todo esa amplia gama de desconocimientos e incertidumbres que generan miedo y bajo esos estados es que incoherentemente, más nos mantenemos.

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 12:9, “bástate mi gracia”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                    ¡nos trasformaremos!