Regularmente estamos llamados a compartir no solo porque hacemos parte integral de una Creación sino porque además nuestro modelo de vida nos invita a sentirnos próximos y no solo a un grupo de personas  cercanas a las que consideramos como familiares, amigos y vecinos. Y es que la realidad de nuestras vidas implica un poco más y tiene que ver con sabernos útiles a esos propósitos universales y aportar lo mejor de nosotros para que este mundo funcione como debe ser y para que esa armonía nos beneficie a todos, lo que quiere decir que más allá de meternos en el mundo mercantil de la competencia, deberíamos involucrarnos cada vez más en la necesidad de nuestra especie de ser competentes para poder que todo funcione como debe de ser.

Una perla de Shaw asegura que, “si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar, ahora debes construir los cimientos debajo de él”.

Cuentan que cuando el nuevo jugador de futbol llegó a la escuadra deportiva precedido de mucho prestigio y un buen nombre dentro de los jugadores por ser un excelente líder y compañero, quien hasta ese momento tenia el rotulo de capitán del equipo, intentó inicialmente no darle muchos espacios y hasta hacerle mala atmosfera con el resto del equipo, así que este lo buscó y a solas le dijo: – en este equipo creo que yo hago lo que tú no puedes, por ello, si tu haces lo que yo no puedo, ello solo quiere decir que juntos y unidos con el resto del equipo podemos hacer grandes cosas.

Bella visión que nos debería ayudar a comprender que cada uno de nosotros tienen un don y si sumamos estos seguramente esa sinergia generará que seamos más que productivos. Así que en vez de competir gracias a esas habilidades, todos debemos sumar esfuerzos y sabernos más que útiles a esos propósitos universales.

El Texto de Textos nos revela en Juan 15:3, “ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!