Se afirma que cuando se hace referencia al concepto de innovar es porque estamos utilizando de la mejor forma nuestro conocimiento al generar con su creatividad no solo nuevos productos, ideas sino cambios en nuestra forma de ver y entender el mundo. Por ello hoy en día se promueve mucho la innovación, la cual a su vez no solo crea nuevos productos, servicios o procesos, sino que a la vez genera otras líneas empresariales, mejora las condiciones existentes de una comunidad y a la vez el éxito en el mercado para quien desarrollo dicha idea. Sin embargo debemos entender que el innovar es en el fondo la respuesta a una necesidad propia de nuestra mente, que busca solucionar algunos problemas específicos que se nos presentan logrando con esa nuevas ideas descubrimientos que al ser generados por nuevos conocimientos permiten el desarrollo de nuestras comunidades.

Una perla anónima nos reitera que, “es mas fácil educar una niña fuerte, que reparar una mujer rota”.

Cuentan que en una cotidianidad cuando el investigador fue rechazado por quien él consideraba le iba a financiar su proyecto y por ende le daría paso a su futura gloria, llegó muy decepcionado a su casa, por lo que su esposa luego de dejarle que se quejara por un buen rato y hasta maldijera por su suerte le dijo: – no se si sabias que el inventor del telégrafo y de otra serie de grandes adelantos científicos que hoy disfrutamos, Graham Bell fue rechazado varias veces y que incluso en una de ellas con respecto a su ingenio le cuestionaron asegurándole que: ¿a quién creía él se le ocurriría o le interesaría comprar este aparato?

Y es que la historia esta llena de anécdotas de personas que fueron descalificadas, desechadas y hasta burladas por quienes no entendían ni tenían la visión de dichos innovadores, por lo que más allá de desalentarnos por los resultados inmediatos, debemos seguir insistiendo hasta que nosotros mismos y por ende el mundo, se de cuenta que si teníamos la razón.

El Texto de Textos nos revela en I Tesalonicenses 5:22, “Absteneos de toda especie de mal”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!