La protesta ha sido históricamente una de las formas más usadas para no solo hacer denotar una inconformidad sino para generar algunos cambios sociales, sin embargo, casi siempre esta ha estado visionada como una forma de violencia, por lo que valdría la pena crear nuevas propuestas al respecto, que no solo generen otro tipo de ruidos y demuestren los inconformismos sino que a la vez motiven tanto a quienes protestan como a quienes les escuchan y ven, cambios de fondo que desde lo particular vinculen lo general y por ende cumplan con los objetivos de quienes están clamando por dichas trasformaciones. Seguir generando protestas violentas a demostrado que solo deja en algunos casos, más caos, desinformación e inconformismos.

Una perla del Talmud nos confirma; “no sufras por lo que ocurrirá mañana, porque aun no sabes lo que ocurrirá hoy”.

Cuentan que en una cotidianidad el antropólogo le recordó a un grupo de estudiantes que aduciendo la necesidad de protestar habían dañado vehículos, casas vecinas a la universidad e incluso algunos espacios de la misma, que quien se dejaba gobernar por sus emociones todavía estaba en aquel estado animal, del que se había desprendido el hombre hace miles de años como homo sapiens e incluso el mismo homo erectus, que por sus características apuntaron a que se levantaran erguidos y andar de forma vertical, lo que generó que usaran más su razón, dejando a un lado al resto de animales que por desplazarse en forma vertical mantenían razón y emociones al mismo nivel. Así que bajo esa mirada, el docente les recordó a estos chicos que dicha actitud salvaje requería más de la razón, que siempre debe estar por encima en el caso humano de nuestras emociones.

Invitación que nos motiva a comprender que es el momento de encontrar otras formas mucho más coherentes para protestar y que seguramente superen el enfrentamiento con escuadrones especializados de la policía y generen tanto en quienes quieren ser escuchados como quienes los observan verdaderos cambios de actitud y por ende trasformaciones sociales reales que denoten crecimiento.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 27:4, “una sola cosa le pido al Creador, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Creador todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Creador y recrearme en su templo.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                        COTIDIANIDADES…                                                                                  ¡nos trasformaremos!