Dentro de nuestras creencias parece casi normal que supongamos que nuestras vidas cobran un verdadero sentido si logramos una serie de tenencias, las cuales a su vez nos permiten el uso, goce y disfrute de ellas. Por lo cual el concepto de tener una cosa bajo nuestro poder, parece que cobra a diario mucho más importancia, tanto, que el sentirnos dueños de esos objetos y poder disponer de ellos, nos da cierta felicidad y hasta seguridad con respecto a nuestro futuro. Lo complejo del asunto es que ya queremos hasta adueñarnos de las personas y bajo esos criterios, contamos con que de alguna forma, ello es posible. Ya que se adquieren cierto tipo de derechos personales, que presuponemos nos hacen propietarios o dueños por ejemplo de las labores de otros seres y que por ende tenemos el uso exclusivo de sus dones, lo cual es otro error de interpretación.

Una perla anónima nos recuerda que “la fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible”.

Cuentan que en una cotidianidad la madre que se encontraba muy preocupada por el comportamiento materialista de su hijo le dijo a este: – con todo el amor y respeto que te tengo me parece que estas poseído. Y ante la sorpresa de este, pero también la respuesta burlesca, intentando hacer sentir a su madre menos y anticuada, ella le explico: – se que te cuesta entender esto porque no puedes observarte y menos auto valorarte, pero estas poseído por el deseo de poseer y por eso ahora son las posesiones las que te tienen a ti, en vez de tu tenerlas a ellas.

Tristemente a cientos de personas las posesiones los poseen, al punto que se sienten que no podrían existir sin ellas y que además sus vidas, no tienen ningún sentido si no logran esa amplia lista de objetos que hacen creer a algunos seres humanos como exitosos y afortunados.

El Texto de Textos nos revela en Juan 11:25, “yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                            COTIDIANIDADES…                                                                                                ¡nos trasformaremos!