Todo cumple con un propósito en nuestras vidas si así nos lo proponemos, además todo lo que nos acontece tiene una enseñanza, por lo que si aprovechamos dichas experiencias, crecemos. Lo que quiere decir que todo lo podemos mirar desde otra perspectiva más propositiva, ello debido a que al quejarnos no ganamos nada y más bien perdemos ese optimismo que necesitamos para poder continuar. Se trata además de comprender que con las quejas no recreamos nada bueno, debido a dichas palabras afectan no solo los entornos en que nos estamos movilizando, sino las nuevas circunstancias que nos van a acontecer, por lo que si realmente queremos cambios, lo ideal es empezar a pensar, hablar y actuar de forma diferente, sí, acorde a lo que anhelamos acontezca.

Una perla anónima nos reitera que, “la vida y el tiempo son los mejores maestros, ya que la vida nos enseña a provechar el tiempo y el tiempo a valorar la vida”.

Cuentan que cuando el quejoso nieto llegó a la casa de sus abuelos maldiciendo de su suerte como ya era costumbre, estos lo dejaron desahogar y después de escucharle con atención lo invitaron a almorzar para ya en la tarde llevarlo al taller de su abuelo y allí mostrarle una serie de imanes con los cuales el nieto jugaba mucho, cuando era niño, a la espera que estos le recordaran la lección que regularmente su abuela le expresaba en esos días, la cual decía: – cuando te quejas eres un imán de desgracias, cuando agradeces eres un imán de bendiciones.

Nos cuesta un poco comprender que regularmente recibimos de lo que damos y que además esas actitudes y palabras negativas recrean nuestras vidas y relaciones, por lo tanto, si queremos cambios en aquellas situaciones que nos están molestando, lo primero que deberíamos hacer, es el dejar de quejarnos y más bien buscarle el lado positivo a las cosas.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 8:11, “y, si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                           COTIDIANIDADES…                                                                                   ¡nos trasformaremos!