Técnicamente hablando el concepto de deber es usado para expresarnos algo con respecto a nuestras responsabilidades como personas como también para insinuarnos que dichas labores as debemos entender como necesarias y hasta obligatorias para nuestro día a día. Y es que muchas veces esos deberes dejan de tener que ver con el deseo, que una persona pueda tener para realizar algo y se enfatizan más con lo que es considerado como apropiado o adecuado para el bienestar general. Bajo esa mirada nacen las tareas que debemos cumplir ya que implican un crecimiento integral. Así que entendiendo estos deberes como necesarios para coexistir como sociedad también los debemos vislumbrar como de aprendizaje para convivir con nuestros próximos. Quizá por ello se dice que cada derecho va acompañado de un deber, de unas responsabilidades, sin las cuales es poco natural que hablemos de derechos.

Una perla de Aristóteles afirma: “la esperanza es el sueño del hombre despierto”.

Cuentan que cuando el defensor de los derechos humanos fue confrontado por un grupo de personas que le reclamaban a la comunidad que él defendía, el por qué no cumplían con sus deberes, este mirando a ambas partes les dijo: – si los derechos que yo tengo no los tienen los demás entonces no son derechos sino privilegios. Y no deberíamos vivir en un mundo en donde esos derechos sean para unos pocos privilegiados. Se trata más bien de entender que el bienestar es general y no un privilegio de unos pocos sectores.

Desafortunadamente hay quienes reclaman por sus derechos pero no cumplen inicialmente con sus deberes y dentro de ese grupo, hay quienes suponen que los deberes son de los demás, creyendo con ello que son ellos por suponerse quién sabe de qué elite, privilegiados y por lo tanto no tienen la obligación de hacer estos, obviando que entre más educados o afortunados nos sintamos, son mayores nuestras responsabilidades para con los demás.

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 20:14, “no cometerás adulterio”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!