Muy pocas personas reconocen los efectos que les generan algunas molestias y menos las causas de estas, incluso la mayoría de seres culpan a los otros por ser los causantes de estas sensaciones y por ello, sienten que pueden descargar sus rabias con estos o con los demás, sin importar si tienen o no que ver con esas distenciones que se venían presentando. Pero más allá de inculpar a otros deberíamos revisarnos muy bien nosotros mismos para poder descubrir lo que nos esta pasando y que hacer todo ese cúmulo de pensamientos, recuerdos y expectativas incoherentes que se han venido acumulando y que hacen que explotemos así. Por lo que después de ese buen análisis nos deberíamos colocar a evacuar estos sentimientos de una mejor forma y no intentar sacar estos en los momentos, espacios y con las personas menos indicadas.

Una perla anónima nos invita a que “si algo nos lastima, quitémonoslo de encima, nos dolerá un tiempo, pero no toda la vida”.

Cuentan que cuando la abuela observó a su nieta en un estado de ira que incluso la llevó a insultar a sus propios hijos, espero que al día siguiente ella estuviera más calmada y la invitó a almorzar y una vez terminaron de comer, le dijo: – detrás del enojo se esconde nuestra impotencia al no conseguir lo que queremos, así como también mucho dolor por no superar viejas heridas y hasta el silencio de no saber comunicar nuestras tensiones, todo ello disfrazado de decepción por no cumplir las expectativas pero lo peor es que también se esconde esa impaciencia por no sentirnos que avanzamos realmente en esta vida, así que debes revisar esas inseguridades que te llevan a no creer ni siquiera en ti misma.

Seria sano que cuando nos encontremos enojados en vez de descargar ese sentimiento con las demás personas incluso con las que nada tienen que ver con esa situación esperáramos que esos impulsos menguaran y revisáramos lo que nos esta pasando y sobre todo lo que nos viene afectando para ya no comportarnos así.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 15:23, “el hombre se alegra con la respuesta de su boca; y la palabra a su tiempo, !!cuán buena es!”

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!