Aunque el concepto de entrañas nos lleva a un espacio interior, incluso oculto y en algunos casos de difícil acceso, lo cierto es que también nos puede inducir a un lugar en donde se engendra la vida y en donde por lógica esta la esencia de ella misma. Lo que quiere decir que cuando se ama desde las entrañas se esta gestando ese amor muy dentro de la esencia de nuestro ser, por lo cual se compara este sentimiento con el amor que regularmente tiene una madre por un hijo. Y aunque existen para algunos estudiosos diferentes formas y niveles de amar, lo cierto es que debemos comprender que quizá ese es uno de los grandes propósitos de nuestra coexistencia en este planeta, en donde además de vivenciar esos diferentes espacios de amor debemos lograr a través de ese fluir integrarnos nuevamente a la misma Creación.

Una perla anónima nos reitera que, “el alma suele saber que hacer para sanarse, el desafío es silenciar la mente”.

Cuentan que en una cotidianidad el terapeuta invitó a un taller a un grupo de madres en gestación y les dijo; que aunque se hablaba de amor entrañable, ese sentimiento debería convertirse mejor en un amor de corazón, debido a que si se dejaba esos sentimientos en las entrañas se convertían en apegos y de allí a que a futuro nacieran síndromes como el del nido vacío, que hacia que esas madres supusieran que sus hijo seguía siendo bebe y por ende debían amamantarlos eternamente, mientras que cuando se amaba desde el corazón se entendía que ese sentimiento como el palpitar del corazón hacia que hijo y madre siguieran conectados pero que fluyera la misma vida con todas las circunstancias a través de ese sentimiento.

Y aunque son maneras de entender la vida, no podemos negar que el mismo cuerpo humano nos enseña y nos demuestra a través de cada parte una serie de posibilidades que si las sabemos aprovechar en nuestras vidas, nos deben conducir a vivir más tranquilos, en armonía con nosotros mismos y los demás y sobre todo a dejar que el amor fluya a través de cada interacción.

El Texto de Textos nos revela en Juan 14:6, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!