Un momento, como espacio de tiempo es tan fugaz, que incluso cuando intentamos contabilizarlo a través de segundos ya se ha ido, sin embargo cada uno de esos instantes y las circunstancias que vivenciemos a través de estos, van sumando nuestras experiencias y por lo tanto consolidando nuestras coexistencias, de allí la importancia de valorar cada uno de esos momentos y reflexionar al respecto de los efectos de estos en ese futuro del que esperamos ciertos resultados. Sabiendo que algunos de estos instantes desafortunadamente no serán coherentes a esas expectativas en las trabajamos en este aquí y ahora. Bajo esa mirada más allá de revisar la acumulación de esos instantes que denominamos pasado y que regularmente no concuerdan con esos resultados anhelados, dediquémonos a degustar al máximo de este momento presente eterno continuo que se esta dando otorgando, con la certeza que la nueva suma de instantes nos llenará de nuevas y mejores satisfacciones.

Una perla de Pitágoras afirma: “no desprecies a nadie; un átomo hace sombra”.

Cuentan que cuando le preguntaron al enfermo terminal, lo que le estaba enseñando dicha situación compleja que estaba vivenciando, este dijo: – simplemente que nuestras vidas están llenas de instantes fugaces, muchos de los cuales pasan incluso sin darnos cuenta, mientras nosotros nos estamos dejando guiar por deseos y expectativas que solo nos generan más y nuevas insatisfacciones, ya que nos hemos convertido en expertos en querer más y más de aquello que no tiene nada que ver realmente con la vida y por ello, cada vez deseamos más, obviando que los momentos no son la vida, pero la vida si es una suma continua de segundos que pasan.

Lo complejo del día a día es que vivimos pensando en el futuro bajo premisas de lograr tranquilidad y seguridad. Y desperdiciamos los fugaces momentos del presente con los que incluso debemos consolidar ese futuro que tanto queremos. Y por ello nos llenamos de recuerdos de un pasado cargado de culpas al respecto de lo que fue y no quisimos que así sucediese.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 5:1, “sed, pues, imitadores del Creador como hijos amados”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!