Hay diferentes conceptos al respecto de lo que es un holograma o de lo que significa la holografía como tal y aunque ambos conceptos proceden etimológicamente del griego lo cierto es que el prefijo holos nos invita a entender un todo y el graphos nos habla de escritura, por lo cual aunque se entiende como una forma de escritura o imágenes, los hologramas se pueden vislumbrar como una visión a través de la cual se representan de forma más concreta todas las partes de un objeto logrando así observar estas de forma independiente, sobre un tipo especial de superficie. Lo que nos lleva a reflexionar en una nueva realidad en donde pasemos de las dos dimensiones en las que entendemos el mundo o tres para algunos casos y podamos vislumbrar ojala nuestras vidas con otras perspectivas más amplias.

Una perla anónima nos dice: “el amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere del olvido”.

Cuentan que Gregg Braden, en su libro La Matriz Divina, presenta una explicación fascinante sobre un concepto, la unidad, a través de un análisis de los hologramas. Él escribe: “cuando algo es holográfico, existe completamente en cada fragmento de sí mismo, sin importar en cuántas partes esté dividido”. Esto se parece mucho a una de las aclaraciones que Rav Áshlag hace sobre las diez dimensiones de realidad conocidas como Sefirot. Dentro de cada Sefirá (en singular) existen otras diez dimensiones, dentro de cada una de ellas hay otras diez y así sucesivamente hasta el infinito. Asimismo, Rav Áshlag explica que estas diez emanaciones de la Luz del Creador, que forman el Árbol de la Vida, están presentes dentro de toda existencia, incluyendo a la humanidad.

Y aunque Braden o Áshlag relacionan los actuales hologramas con los niveles de conciencia que tenemos los seres humanos, argumentando que cada mente contiene el patrón de conciencia completa, pero solo vamos reconociendo estos a medida que nos conectamos o enlazamos a través de cada interacción, dicho proceso nos va posibilitando un mayor acceso a ese patrón entero, y así cada uno aunque tiene el poder de cambiar su propio holograma también puede lograr la trasformación del de nuestro mundo.

El Texto de Textos nos revela en Génesis 3:11, “y el Creador le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                          ¡nos trasformaremos!