Y aunque las causas de nuestras enfermedades son distintas se puede decir que regularmente le sumamos a toda esa amalgama genética que se ha acumulado por siglos de deterioro corporal, nuestros hábitos no muy sanos, sí una serie de actitudes que nos siguen quitando la alegría de vivir y con ella, la armonía, que implica el estar sanos y por lo tanto, degustar del día a día que se nos esta entregando. Bien se dice que el concepto de presente esta estrechamente ligado a la visión de un regalo, el cual lo debemos asimilar como un don divino, por el cual deberíamos sentirnos más que agradecidos, sin embargo con la actitud casi general depresiva y de estar quejándonos por lo que no tenemos, en vez de valorar lo mucho que se nos esta permitiendo como mayordomos del mundo, oscurecemos nuestros ambientes y con ello le aportamos a la perdida de nuestra salud a la que le sumamos esos hábitos nefastos con los cuales envenenamos nuestro ser para luego someternos a algunas terapias exprés que aspiramos sean milagrosas.

Una perla anónima nos dice: “si te haces el pobrecito, el universo te seguirá lanzando las limosnas que tu dices merecer”.

Cuentan que en una cotidianidad el terapeuta les recomendó a una serie de personas que escuchaban uno de sus talleres de sanidad: – si no se quiere enfermar, confíe. Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en el Creador, por lo tanto se trata de confiar en la vida y todas las cosas maravillosas que a diario ésta nos da y de las que desconfiamos simplemente por vivir llenos de expectativas que nada tienen que ver con la hermosa realidad que se nos otorga cada mañana.

Y es que esta demostrado que si queremos estar sanos, lo ideal es alejar esa tristeza y esas continuas decepciones y depresiones que nos encadenan a esperar más, después de lo mucho que se nos ha dado y por lo tanto, preferimos mantenernos de mal humor, evitando reír como fruto de tantas relaciones maravillosos, que en vez de alimentarnos nos quitan el reposo, la tranquilidad y por lo tanto nuestra salud y con ello, esa vida que se nos entregó temporalmente para que disfrutásemos de ella.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 102:25, “desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!