Se dice que el concepto de conciencia desde su etimología, nos invita a saber de algo, incluso más que en otros momentos o que otras personas. Por lo que cuando se es consciente; se piensa o se obra con un conocimiento de nuestros actos y los efectos de los mismos. Lo cual nos invita a diario a tener reflexiones que nos permitan entender mejor nuestras coexistencias y todas las circunstancias que dentro de ellas se inscriben. No podemos obviar que contamos con un cuerpo físico, una mente compleja que se conecta con nuestro ser y que expresa emociones así como pensamientos y un espíritu del cual sabemos muy poco. Por lo que al hacernos más conscientes de nuestras inconciencias se nos esta motivando a consolidar esa habilidad de darnos cuenta de cómo debemos coordinar nuestro ser para permitirnos lograr relaciones más armónicas con nosotros mismos y nuestros próximos.

Una perla anónima nos dice: “la vida no te obliga a ser fuerte, te invita a serlo”.

Cuentan que en una cotidianidad una mujer se alejo de la vida social aparentemente placentera que tenia, prefiriendo dedicarse a otros asuntos y por ello fue muy criticada por una buena parte de sus amigos y familiares, por lo que luego de escuchar sus criticas en una reunión en donde le increparon por ese nuevo estilo de vida, totalmente desapegado de este mundo, ella les expresó con mucho amor, que había dejado incluso de dar explicaciones a los demás, al comprender que la mayoría de gente solo entiende su realidad desde su nivel de percepción, su nivel de inconciencia o su nivel de educación.

Y es que en ocasiones nos cuesta comprender que dependiendo de algunas creencias justificamos o juzgamos algunos actos que percibimos como acertados o errados según esa visión o nivel de conciencia, la cual esta estrechamente ligada a la educación que nos hayan dado, por lo que lo ideal es entender que antes de descalificar a otros deberíamos cualificarnos al respecto del quehacer de esas personas.

El Texto de Textos nos revela en Juan 20:19, “cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!