Al hacer un balance de lo que la vida nos ha entregado de forma gratuita deberíamos incluir aun estando enfermos, a nuestro cuerpo, como todo un templo de vida, el cual sigue funcionando permitiéndonos vivir pese a nuestra falta de cuidado. Incluso si gozamos de buena salud ello debería ser más que suficiente para sentirnos plenamente satisfechos. Y es que bien se dice que no es necesario sufrir, aunque hay momentos en que es hasta sano el haber sufrido, para valorar todo lo que significa el estar vivos y las muchas posibilidades que tenemos de disfrutar de esta Creación pese a que parece no nos damos cuenta de ello, quizá por eso hay quienes afirman que, lo bueno que tiene lo malo es que pronto pasa y nos enseña, sí es que queremos aprender.

Una perla anónima nos asegura: “feliz es aquel que tiene pocas necesidades”.

Cuentan que en una cotidianidad una persona bastante pesimista se quejaba con otra que era realmente optimista, por lo que la segunda una vez escuchó que su amigo se había descargado ya de todas sus quejas le dijo: – ahora hagamos un balance diario de cada una de las bendiciones que la vida te ha dado y mientras le recordaba temas de salud, incluso de dones que tenia y hasta de algunos objetos materiales que argumentaba poseer, le llevó a reconocer que que debería ver que esa amargura que decía tener iba desapareciendo a medida que hacemos el diario balance que logra que ese pesimismo desaparezca.

Desafortunadamente no nos damos cuenta de todas las bendiciones que tenemos simplemente porque vivimos pensando en lo que creemos nos hace falta, buscando cada vez más y más objetivos materiales a expensas de nuestra tranquilidad, de nuestra familia incluso de nuestro propio espíritu por lo que alejándonos de lo temporal obviamos que todo tiene una visión trascendente.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 24:11, “libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!