Mucho se habla al respecto que, nacemos sin traer nada, morimos sin llevarnos nada y lo curioso es que en medio de ello luchamos por ser dueños de algo, tanto así, que hay quienes se sienten propietarios del mundo. Sin embargo es claro que no somos dueños de nada, que todo es prestado. Y el hecho de creer lo contrario solo abre la puerta de una locura llamada apego, que regularmente genera contiendas y en el caso de las relaciones de pareja celos, debido a que queremos adueñarnos de esos otros seres, de nuestros hijos y hasta de nuestros amigos. El otoño como temporada del año nos invita a dejar caer todo lo que ya no nos es útil e incluso el prepararnos para un invierno que podrá ser devastador pero que es igual de pasajero dándole paso al renacimiento de una primavera y luego a la satisfacción del verano.

Una perla anónima nos pide, “no mirar el retrovisor, sino el parabrisas”.

Cuentan que cuando le preguntaron a una dama a la que le encantaba la poesía al respecto del desapego esta dijo: – así como en el otoño la naturaleza deja caer las hojas que en el verano fueron necesarias para protección del calor, el otoño nos llama para que se haga una reflexión profunda para deshacernos de todo lo que ya no sirve más. Y ese es uno de los pasos más importantes para vivir el presente, sin pesos adicionales del ayer. Se trata de deshacerse de recuerdos que ya no sirven más. Así que hay que asumir el otoño, ese en donde las hojas caen para que pueda tener lugar el renacimiento en la primavera.

Como seres humanos nosotros deberíamos acogernos a esos ciclos de los cuales nos enseña la misma naturaleza, dejando caer lo que ya no nos es útil y permitiéndonos la llegada de un nuevo renacer, que cada vez nos haga mas dóciles a la vida, logrando incluso purificarnos al reflexionar  sobre todo lo que se nos ha prestado y la forma como le usamos construyendo con ello un día a día mucho más saludable.

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 20:13, “no asesinaras”. 

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!