Algunos especialistas en temas de psicología, aseguran que la victimización es una condición de la salud mental de un ser humano a partir de la cual ese ser, se observa a sí mismo como centro de todos los ataques y agresiones que pueden existir en sus diferentes relaciones. Y es que eso de sentirnos victimas parece más común de lo que creemos especialmente cuando sin ninguna intención otra persona nos hace algo que nos genera daño. Y aunque hay situaciones fortuitas como también intencionales, hay quienes se disfrazan permanentemente de victimas incluso de forma inconsciente simulando que han sido agredidos o que se les ha menoscabado en algo, intentando responsabilizar a los demás equivocadamente de lo que ellos mismos se generan en sus alucinaciones culposas.

Una perla anónima nos dice: “para qué estar triste, si lo que viene siempre es mejor, que lo que se fue”.

Cuentan que en una cotidianidad en una reunión de un grupo de adictos una persona entró a escuchar los testimonios que hacían algunos de ellos. Y cuando le llegó su turno de hablar simplemente expresó que no era adicto a ningún tipo de alucinógenos, pero que había entrado allí para compartir con ellos, así que concluyó su intervención diciéndoles: – me gusta la gente rota que no hace de sus fisuras un espectáculo, aquellos que saben portar con orgullo sus grietas.

Y aunque hay diferentes tipos de victimización, se dice que la tendencia de algunas personas cuando aspiran que los vean como víctimas tiene que ver no tanto con generar lastima sino que están llamando la atención debido a la baja estima que tienen. Así las cosas lo ideal es no tomarnos las cosas tan a pecho y más bien reflexionar tanto en nuestro amor propio como en el que aspiramos de los otros.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 55:3, “inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!