Se dice que el modelo mental predominante en la actualidad trabaja más la competencia y por lo tanto el éxito, el triunfo y una serie de logros que si bien son válidos, tampoco pueden presuponer el pasar por encima de los demás. Si se trata de ser mejores no debería ser tan necesario el sentirnos mejores que los demás y más bien sabernos útiles con nuestros dones a esos otros. Por otro lado se trata de lograr que nuestra educación nos haga competentes para ciertas actividades siendo la más importante la de convivir con todos los demás seres con los cuales compartimos nuestros entornos de vida, ya que no es razonable creer que al depredar como lo estamos haciendo, no estemos a la vez aniquilando nuestras existencias, ya que hacemos parte integral de una Creación.

Una perla anónima nos comunica que, “desafortunadamente el que duerme pensando en su enemigo, esta durmiendo con ese enemigo”.

Cuentan que en una cotidianidad el critico de la educación escuchó como un defensor de la misma hablaba cómo, muchas de nuestras grandes lecciones de vida son tomadas de lo que nos enseña la misma naturaleza. Por lo que una vez terminó esta persona de hablar, el critico le hizo esta reflexión: – la naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos, pero contrariamente la educación de hoy, hace que como especie nos percibamos como diferentes y hasta opuestos y por lo tanto nos alejemos.

Y aunque son visiones que no descalifican del todo nuestra educación, si es valido que reflexionemos profundamente al respecto de algunos comportamientos que hemos venido asumiendo históricamente como válidos y que vale la pena que se revalúen ya que en vez de percibirnos como personas competentes nos hemos dedicado a trabajar para ser cada vez más competitivos queriendo arrasar sin darnos cuenta hasta con nosotros mismos.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 121:7, “el Creador te guardará de todo mal; Él guardará tu alma”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!