Mucho se habla del conocimiento y de la utilidad de este para nuestras existencias y aunque todo parece indicar que cada día que pasa en nuestro mundo se incrementan más y más nuestros conocimientos, también se viene demostrando que muy pocos de estos los colocamos realmente en practica, dejándonos guiar incluso por una serie de desconocimientos que con sus temores y respuestas especulativas terminan cogobernando nuestras decisiones. Se trata de lograr que esos saberes nos generen reconocimiento ósea la posibilidad de sentirnos parte de una Creación en la cual dichos aprendizajes deben ser útiles para consolidar comunidades en donde interactuamos con el propósito de lograr una bienestar y una armonía que nos permita degustar de todas nuestras interrelaciones.

Una perla de Dickens expresa, “el corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico”.

Cuentan que cuando la rectora de la institución educativa observó como uno de los profesores queriendo aparentemente enseñar disciplina a sus alumnos, les hacia repetir como loros en un tablero una serie de comportamientos que él consideraba como dañinos para su clase, espero que este terminara su ejercicio clase y lo invito a su despacho en donde le dijo: – respeto sus criterios pero si quisiera que entendiera que en este plantel tenemos claro que el objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos y no para ser gobernados por los demás.

Y aunque mucho se habla hoy del daño del conductismo y además de cómo algunas viejas metodologías educativas incentivan más la memoria que la necesaria creatividad de la cual necesitamos en el diario vivir, lo cierto es que debemos buscar también que el aprendizaje diario que nos da la vida nos permita cada día conocernos mejor y con esos saberes reconocernos como seres que propenden por el bienestar general.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 22:32, “pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!