Sin entrar en debates de machismo o feminismo vale la pena entender que es amplio el listado de temas que hacen que la mujer a diferencia de los hombres, ocupe un lugar preponderante en nuestras sociedades. Y aunque desafortunadamente en ciertos momentos de la historia ese valor se ha minimizado tanto que algunos de sus oficios en el hogar se han descalificado como inútiles, lo cierto es que han sido, son y serán las mujeres las únicas capaces de traer al mundo una nueva vida que no solo amamantan sino que les hacen seres más idóneos al ser guiados por ellas desde sus primeros años de vida. Lo cual es solo una parte de todas las cosas que hacen que la mujer así no se le acepte aun en algunos medios sociales, tenga ese enorme valor que le otorga la misma Creación para procrear y guiar.

Una perla de Víctor Hugo nos dice: “a nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad”.

Cuentan que cuando le preguntaron a una mujer al respecto de lo que opinaba de la equidad de género y de las políticas que se estaban promoviendo al respecto de todo este tipo de búsquedas igualitarias, ella dijo: – las mujeres de hoy en día no deberíamos preocuparnos en nada por este tema y menos por el hecho de intentar probar que podemos hacer lo mismo que un hombre, ya que con ello estamos perdiendo todo aquello que nos hace únicas, y que tiene que ver con que la mujer no fue creada para hacer todo lo que hace un hombre, por el contrario, la mujer fue creada para hacer todo lo que un hombre no puede hacer.

Y es que aunque el debate es álgido e implica en algunos casos el tomar ciertas posturas que desafortunadamente están generando cada vez más distanciamientos y todo tipo de sentimientos adversos que no deberían nacer de dichas reflexiones, lo cierto es que no hay nada más preciado que una mujer y es tal su valor que es la única que puede dar a luz a una nueva criatura.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 20:23, “Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!