La soledad se entiende regularmente como un estado de aislamiento en el cual nos alejamos de las demás personas en ocasiones para no estar ni siquiera conscientemente, con nosotros mismos, por lo que suponemos que en esos momentos cualquier compañía puede ser o innecesaria o en algunos casos hasta molesta. Sin embargo y desde una mirada más global y moderna, se cree que la soledad es una sensación que nos lleva a percibirnos lejanos a todos, casi incomprendidos y aislados por lo cual se considera casi una enfermedad, que se viene trabajando desde diferentes ángulos sociales, ya que algunas entidades encargadas de la salud la ven como un problema grave. Pero más allá de la postura existencial en donde nos encontremos, la soledad puede ser una oportunidad de reencontrarnos con nosotros mismos y con ese sentido de vida que parte de lo interior para motivarnos hacia lo exterior.

Una perla anónima nos comenta; “la paciencia infinita otorga resultados inmediatos”.

Cuentan que en una cotidianidad, el solitario hombre fue confrontado por uno de sus familiares quien le critico por la soledad en la que se mantenía, argumentándole que ello era una enfermedad, ya que los seres humanos necesitamos compartir con otras personas, por lo cual adicionalmente le recriminó diciéndole que las personas ermitañas estaban huyendo de si mismas. A lo que el respetuoso solitario le contestó: – a diferencia de lo que crees al decirme que la soledad es peligrosa y adictiva, considero que una vez, uno se da cuenta de cuánta paz hay en ella, no quiere lidiar más con la gente.

Y es que desafortunadamente en ocasiones generalizamos, sin comprender que hay momentos en los cuales necesitamos estar a solas mientras que en otros instantes requerimos de la compañía de otros seres vivos, sin embargo de lo que se trata es de encontrar estadios de armonía en donde la vida tenga mayor sentido para nosotros lo cual no es una búsqueda general sino particular.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 1:1, “El Creador, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!