El concepto de milagro como muchos otros es más que difícil de entender, máxime cuando regularmente hablamos de milagros desde la perspectiva de lo imposible para nuestras creencias incluyendo dentro de ellas los conocimientos físicos y sus leyes, que hacen que presupongamos que todo lo que se salga de esta orden, lo debemos considerar dentro de dichos estándares, cuando probablemente no conocemos la mayoría de las leyes que cogobiernan esta Creación. Quizá de lo que se trata es de comprender que todo lo milagroso o sobre natural se inscribe dentro de los campos de nuestra fe y lo que consideramos, con el apoyo de ese Creador, podemos obtener, gracias además a nuestros esfuerzos, que hacen sinergia con esa fuerza o poder milagroso.

Una perla anónima nos reitera que “no somos lo que tenemos, sino lo que damos”.

Cuentan que cuando el predicador escuchó a uno de sus amigos quejarse al respecto que el Creador se había acordado tarde de él pues cuando le había pedido un tipo de milagro económico era cuando realmente necesitaba ese dinero y no ahora que le daba un negocio que aunque agradecía ya no servía de a mucho frente a la enfermedad que le aquejaba y que hubieran podido tratar mejor en ese tiempo, este le dijo: – el Creador nunca llega tarde, recuerda que el mismo creo el tiempo y por lo tanto sabe cuándo es que necesitamos realmente la enseñanza.

Mucho se especula al respecto de creencias en donde se espera una intervención divina que parece en unos casos favorecer a unos pero a otros no, y aunque es realmente un tema de fe, no podemos negar que lo ideal es no incluir en nuestros conceptos temporales o espaciales limitados a quien coexiste en lo ilimitado, lo infinito y todo aquello que desafortunadamente no logramos comprender con nuestros pensamientos.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 119:89, “Para siempre, oh Creador, permanece tu palabra en los cielos”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!