Es muy fácil pensar una cosa e incluso predicar al respecto, afirmando con nuestras palabras que somos correctos, más sin embargo comportarnos quizá de forma inconsciente y contraria a aquello que pensamos y decimos. Bajo esa mirada para ser consecuentes necesitamos coordinar muy bien lo que pensamos, expresándonos desde una lógica más consecuente a dichos pensamientos, pero sobre todo lograr que nuestras acciones sean más conscientes y por lo tanto más adecuadas a aquello que estamos promoviendo como nuestra razón de ser. Y aunque no es fácil lograr el ser consecuentes ello es algo que debemos construir a diario, entendiendo que no se trata de no cometer errores como sí de reconocerlos, corregirlos, enmendarlos y a la vez crecer.

Una perla de Fernando Pessoa nos expresa: “si escribo lo que siento, es porque así disminuyo la fiebre de sentir”.

Cuentan que los Tzadik  son un tipo especial de persona para el pueblo Judio, cuya santidad se basa en la encarnación de la generosidad y la justicia. desde esa mirada un Tzadik es un hombre que antepone los intereses de su prójimo antes que los suyos propios en todo sentido, siendo el sirviente por excelencia de Hashem para la Tora. Y es que el termino proviene de las raíces Tzedek, que significa «justicia», y Tzedaká, que se traduce como caridad. Así, una traducción aproximada al español de este término sería: Justo en plenitud, siendo un homólogo del término occidental santo. En el caso arábigo el saddiq posee una fonética y etimología similares y ambos términos asociados a una figura semejante para el Islam.

En fin, hay personas que no solo oran todo el día sino que están decididas a que sus predicas se cumplan en sus acciones y por lo tanto, viven más cerca de su Creador al ver en sus próximos a ese su Señor, por lo tanto tratan a los demás con ese amor que se predica en sus textos sagrados.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 120:6, “mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; mas ellos, así que hablo, me hacen guerra”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!