Hay miles de historias de vida que incluso ahora se pueden encontrar en video o en textos, tan buenas, que la mayoría de ellas nos motivan a seguir ese tipo de búsquedas. Y aunque debemos tener muy en claro, que esos seres vivieron en circunstancias diferentes y además en épocas con contextos distintos a los nuestros, sí podemos sacar de esas sus experiencias algunos planes que nos permitan también a nosotros, sino alcanzar sus mismas metas, por lo menos afrontar con mayor ahínco las vicisitudes que se nos puedan presentar en el camino que hemos decidido trasegar. La vida nos invita entonces a través de estos y otros tantos personajes a no desfallecer y a encontrarle un sentido y un propósito a todo lo que nos acontece, además de intentar convertirnos en ejemplo para nuevas generaciones.

Una perla anónima nos reitera: “mientras la bondad se extingue, la maldad hace metástasis”.

Cuentan que cuando el buen lector fue preguntado al respecto de los libros que más le gustaba y los autores preferidos, este dijo que Miguel de Cervantes y para ello recordó una frase celebre de uno de esos textos: “todas las cosas tienen remedio, sino es la muerte, debajo de cuyo yugo hemos de pasar todos”.

Nuestras vidas están plagadas no solo de buenas frases celebres que podemos tener en cuenta para las diversas reflexiones que hacemos a diario, sino también de testimonios de seres especiales, algunos de los cuales se han llevado al cine o la literatura y que están allí permitiéndonos repasar sus búsquedas y a la vez aprender de sus errores.

El Texto de Textos nos revela en II de Samuel 22:32, “porque ¿quién es nuestro Padre Celestial, sino sólo el Creador? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Creador? Nuestro Padre Celestial es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla, de manera que se doble el arco de bronce con mis brazos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!