¿Preferimos hacer las cosas después?

Parece una costumbre muy común en algunas culturas que dejemos todo para después o para mañana y que incluso esa prolongación hacia el futuro se convierte en un tiempo indefinido en donde seguimos aplazando y aplazando, sin darnos cuenta que con ello no solo vamos retrasando lo que debemos ejecutar sino además acumulando una serie de cosas que al final, o no las haremos o por realizarlas desde dicha visión, las ejecutamos rápidamente, a medias o mal hechas. Se trata de reconocer que debemos planear muy bien nuestros días para alcanzar todos nuestros objetivos y a la vez lograr, si es posible adelantar nuestras labores, ya que entre muchas cosas que debemos tener en cuenta, no tenemos ese mañana tan asegurado como presuponemos.

Una perla anónima nos invita a “ir tras lo difícil, ya que en lo fácil siempre hay mucha fila”.

Cuentan que a finales del siglo XVIII en Sudáfrica el príncipe imperial hijo de Napoleón III, fue llevado a formar parte del ejercito ingles. Y en terreno debía visitar un fuerte aparentemente abandonado años atrás por su imperio, sin embargo el capitán estando ya cerca del mismo, prefirió solicitar a su pequeño grupo se devolviesen sin sospechar que los indígenas estaban ocultos en medio de la maleza esperando para el ataque, por lo que la voz del oficial que comandaba fue interrumpida por la del príncipe que solicitó unos minutos más de tiempo para apreciar aquel fuerte un poco más de cerca, teniendo el capitán que concederle al príncipe tal petición. Tiempo en el cual fueron atacados por los indios con sus flechas, pereciendo allí el príncipe imperial. Cuando se le contó la historia a su madre la emperatriz Eugenia, ella reconoció que ese, había sido el principal problema de su hijo, el solicitar siempre un tiempo para hacer lo que tenia que hacer.

Y es que si aprendemos un poco de esta historia regularmente nosotros dejamos todo para después, solicitamos unos minutos de más para levantarnos e ir a cumplir con nuestras obligaciones o para desarrollar alguna actividad que al no parecernos urgente o prioritaria dejamos para luego y hasta para mañana.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 30:9, “¿qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!