La cordura se entiende como un estado psíquico en donde las personas considera tener su mente sana ya que no poseen ningún tipo de trastornos de esos que los expertos consideran como desequilibrios o enfermedades, sin embargo, todo parece indicar que nuestras emociones combinadas con diversos impulsos nerviosos, nos llevan a hacer perder este estado de conciencia en el cual buscamos agradarnos y sin darnos cuenta contrariamente logramos agredir no solo a los seres que les debemos dar amor sino a nosotros mismos. De allí la importancia de intentar ejercer el control sobre nuestras palabras, pensamientos y acciones y gracias a dicha coordinación consciente y medianamente equilibrada, proponernos agradar a nuestros próximos, aportarles, bien decir de ellos: sí amarles.

Una perla exotérica expresa que, “el karma es como las tarjetas de crédito, disfrutas, crees que pagas pero después te asfixian con esas deudas y sus intereses”.

Cuentan que fue el mismo don Quijote quien aconsejaba así a Sancho: – Todo esto digo, ¡oh Sancho!, para que no atribuyas a tus merecimientos la merced recibida, sino que des gracias al cielo, que dispone suavemente las cosas, y después las darás a la grandeza que en sí encierra la profesión de la caballería andante. Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está, ¡oh hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones. Primeramente, ¡oh hijo!, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada. Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey, que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura, la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.

Y aunque son muchos más los sabios y buenos consejos de quien en algunos pasajes del texto el Quijote de la Mancha se podría considerar como un loco, lo cierto es que quienes nos sentimos cuerdos deberíamos reflexionar al respecto de por qué muchas de nuestras conductas diarias a veces más que conscientes son realmente desquiciadas.

El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 3:13, “y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado al Creador, y él no los ha estorbado”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!