Hay una serie de características o circunstancias en donde de alguna manera las personas definimos ciertos comportamientos como los nuestros, los cuales lógicamente afectan de alguna forma todas nuestras relaciones y aunque por esas costumbres sociales somos llamados a reiterarnos en algunos hábitos y con ellos a colocarnos una especie de marcaras o disfraces para comportarnos de una forma y no de otra, en algunos espacios, estos nos llevan al mundo de las conveniencias, más lo cierto del caso es que ese mundo de apariencias puede engañarnos a nosotros mismos por un tiempo pero tarde o temprano nos confrontará y nos invitará a encontrarnos con esa autenticidad que incluso no siendo tan apetecida por otros, nos identifica y le da sentido a nuestra existencia.

Una perla de Demócrates nos recuerda, “todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa”.

Cuentan que cuando le preguntaron al buen diseñador el cual había sido galardonado con un especial premio por una de las tantas portadas de libros que había creado en su extensa carrera, cuál era la mayor enseñanza que le había dado su profesión y qué quisiera que las nuevas generaciones tuvieran en cuenta, este expresó: – he entendido que las personas son como los libros, unas te engañan con su portada y otras te sorprenden por el contenido.

Esta demostrado que en la mayoría de ocasiones las apariencias nos engañan, lo que nos invita a darnos un tiempo antes de dar un concepto al respecto de las personas, sea este bueno o malo. Además es importante comprender que nuestros comportamientos varían como las circunstancias, así que más allá de calificar las vidas de otros, estamos llamados a cualificar nuestros días mutuamente.

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 5:29, “!quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                       COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!