En nuestras actuales sociedades algunos conocimientos se certifican con diplomas lo que hace que algunos seres humanos más que ocuparse de aprender y de lograr mejores saberes, se preocupan por tener títulos y reconocimientos, que si bien fortalecen sus hojas de vida realmente no son los que certifican que esa persona sea verdaderamente sapiente en esa área. Y aunque se tengan dichos títulos lo importante es colocar esos conocimientos a favor de todos los miembros de nuestras comunidades logrando que estos sean de beneficio de todos y no solamente de nosotros. Además no es coherente que quienes se sienten dueños de estos conocimientos presuman con ellos sino simplemente que gracias a ellos reconozcan que entre más aprendemos más debemos darnos cuenta de nuestras enormes ignorancias.

Una perla de Leonard Cohen nos cuenta: “el amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males”.

Cuentan que en una cotidianidad el docente que presumía de ser el más inteligente y de tener más títulos en el colegio que otros, se encontró que la recién llegada docente refuto uno de sus conceptos en el salón de clases, así que la buscó y en plena sala de profesores le reclamó por su torpeza y además le insto a que reconociera públicamente que estaba equivocada, a lo que ella le contestó: – si usted lo desea lo haré pero me gustaría que usted también reconociera que la persona mas útil no es aquella que tiene una cabeza llena de conocimientos, sino la que tiene un corazón lleno de amor, un oído listo para escuchar y una mano dispuesta a ayudar a los demás.

Desafortunadamente en algunas instituciones educativas se sigue promoviendo el saber por saber e incluso se acepta que algunas personas humillen a otros bajo esa presunción cuando realmente se viene demostrando que algunas personas tienen probablemente mejores conocimientos que otras en algunas áreas por lo que ninguna es realmente sapiente en todas las áreas.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 3:31, “no envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!