Técnicamente hablando se habla de escuchar, para hacer referencia a poner toda nuestra atención frente a un interlocutor, sabiendo que contamos con dos oídos que se mantienen abiertos para oír y una sola boca que solo se abre para hablar o comer. Por tanto, la acción de escuchar se entiende como un acto voluntario que lleva implícita la intención por parte de alguien a prestarle atención a quien habla. Por el contrario se cree que para oír, no se necesita sino simplemente estar en ese lugar en donde se emitieron dichas ondas y por lo tanto queramos o no, estas capturarán el sonido sin importarnos realmente lo que esa otra persona nos dice o quiere insinuarnos. Oír por lo tanto es un fenómeno que pertenece al orden fisiológico, y que se incluye en la dimensión de las sensaciones en mayor o menor medida, debido a que dicho órgano captura todas las vibraciones que se dan a su alrededor, por lo cual quien se propone escuchar debe adicionalmente deducir, comprender y con todo ello darle un sentido a lo que se le esta emitiendo.

Una perla anónima nos dice: “el silencio y la sonrisa son dos armas poderosas, la sonrisa resuelve problemas y el silencio los evita”.

Cuentan que cuando la pareja visitó al terapeuta en la busca de su ayuda, este los colocó a dialogar y luego observó como se interrumpían y se culpaban, así que espero un tiempo y posteriormente les dijo: – con todo respeto creo que el primer tema que deben trabajar con mucho ahínco es el de aprender a escucharse. Y es que deben dejar de oír sus propias palabras cuando la otra persona esta hablando y permitirse así escucharse, lo cual implica el prestar toda nuestra atención. Se trata de pasar de oírnos, de especular al respecto de lo que el otro quiere decir, de suponer que tenemos la razón y hasta de interpretar a nuestra manera lo que el otro nos debería narrar, dándole a ese ser todo nuestra comprensión a través de una escucha activa, esa que no solo necesita del otro sino también de un nosotros.

Hay quienes aseguran que el escucharnos es todo un arte y de allí la importancia de capacitarnos cada día dando lo mejor de nosotros para pasar de ese oírnos en donde incluso cada quien entiende lo que desea a un escucharnos en donde nos comunicamos y por lo tanto nos integramos.

El Texto de Textos nos revela en Colosenses 1:10, “para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento del Creador”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!