Se habla que contamos con por lo menos seis emociones primarias, como son: la alegría, la sorpresa, la ira, la tristeza, el asco y el miedo, las cuales se representan regularmente con expresiones faciales distintas. Y aunque existen muchas más emociones, el miedo es probablemente la emoción humana más popular en los últimos tiempos, sobre todo desde que las redes sociales y medios de desinformación se convirtieron en nuestro principal motor de reflexión, logrando con ello una especie de alerta en nuestro sistema nervioso, que ocasionalmente se fundió con lo instintivo para evitar algunos de esos peligros, pero que permanentemente o por lo menos continuamente hace que nuestro ser se afecte y entre en otros estadios depresivos o compulsivos bastante peligrosos.

Una perla anónima nos comunica que, “las promesas de la palabra del Creador no son antiguas son eternas”.

Cuentan que cuando el predicador fue visitado a altas horas de la noche por una persona que sentía que unas sombras le perseguían desde hace ya varios días y que debido a ello, ya no podía ni dormir, escuchó a la persona con mucho detenimiento y luego le invitó a orar y a expresar a través de ese dialogo interior todo lo que le pasaba y lo que quizá suponía había desencadenado dichos temores. Por lo que una vez sintió a dicha persona más tranquila le dijo: – el miedo nace cuando uno se desconecta del Creador, la única forma de salir del miedo, es enfrentándolo, por ello debes entender que fe es igual a riesgo.

En algunas ocasiones nuestros miedos son infundados, producto de unas costumbres y culturas que han explicado lo inexplicable a través de monstruos y todo tipo de fantasmas que solo tienen vida en esos mitos y lógicamente en las personas que le dan credibilidad a estos, ya que esta demostrado que somos lo que creemos.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 45:20, “ reuníos, y venid; juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!