El concepto de fracaso debería ser de alguna forma eliminado de nuestro diario discurso, ya que con él solo perdemos estima, al percibirnos derrotados y por ende sin deseos de continuar, cuando la misma vida nos demuestra a diario que siempre hay nuevas oportunidades para quienes así lo comprenden. Se trata de vislumbrar cada prueba como esa posibilidad de crecimiento y de corrección de nuestras equivocaciones y aunque probablemente hay lecciones que nos generarán una mayor molestia y en algunos casos como una especie de dolor, lo importante es revisar en qué fallamos, corregir y enmendar dicha equivocación y continuar con la certeza que alcanzaremos un objetivo si es que tenemos claro lo que queremos alcanzar.

Una perla anónima nos comenta: “la mente crea problemas que no existen, así que aprender a dominarla”.

Cuentan que cuando le preguntaron al inventor el por qué no reconocía que había fracasado con su invento, después de casi veinte intentos fallidos, este dijo que entre las muchas anécdotas que se han escrito al respecto del inventor Thomas Alba Edison y que él aplicaba en su vida, había una que le servía para comprender lo que este pensaba al respecto: “no fracase cien veces, sino que simplemente requerí cien etapas para hacer realidad el bombillo eléctrico”.

Y es que es válido comprender que en vez de sentirnos fracasados deberíamos asumir cada prueba que la vida nos aporta como una oportunidad de aprendizaje y de corrección de algo que consideramos probable de realizar y aunque existen obstinaciones que nos inducen a mantenernos en el error, la diferencia se da cuando nosotros mismos descubrimos que estamos creciendo.

El Texto de Textos nos revela en Daniel 6:10, “cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Creador, como lo solía hacer antes”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                     COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!