Una de las tareas en las que más debemos enfocarnos a diario es, el de dejar de juzgar las cosas como buenas o malas y más bien, degustarlas al máximo para aprender de ellas, incluso cuando estas no coincidan con nuestras sesgadas expectativas. Y aunque parece que la tendencia de quejarnos prima inconscientemente sobre muchos de nuestros pensamientos, se trata de no atender este tipo de lamentos interiores o de percibirlos como llamados de atención para superar dichos entornos y así crecer. Si le encontramos a cada reto que se nos presenta un propósito, seguramente tendremos la posibilidad de no decaernos demasiado cuando este debilite nuestro ser y más bien asumir conscientemente el ideal de pasar esa prueba y demostrarnos así que cada vez somos más fuertes y más llamados a disfrutar de todo y de todos.

Una perla de Voltaire nos comenta: “algunos están destinados a razonar erróneamente; otros a no razonar en absoluto, y otros a perseguir a los que razonan”.

Cuentan que en una cotidianidad el jefe de la tribu observó como una de los jóvenes que se iniciaban como guerreros y defensores de la tribu se quejaba ante otro y renegaba, porque lo incluyeron en ese grupo, cuando él hubiera preferido haber sido del grupo de agricultores o el de cazadores, así que el jefe indio lo llevó a su choza y allí le dijo: – hoy quiero que entiendas que un guerrero no puede lamentarse por nada ya que su vida es un eterno desafío y los desafíos no son buenos o malos simplemente son.

Valida propuesta para nosotros que estamos regularmente colocados frente a diferentes pruebas o desafíos, las cuales más que enfrentarlas las rechazamos y hasta renegamos de ellas, asumiendo posturas de mala suerte que no tienen nada que ver, ya que más que calificar esos retos estamos llamados a cualificarnos a través de ellos.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 8:36, “porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!