Regularmente tenemos una tendencia a más enfocarnos en nuestros errores y en vez de mejorarlos nos dejamos llevar por sus efectos nocivos, suponiendo con ello que existe una fuerza extraña que domina nuestro inconsciente, haciéndonos casi adictos a estas irregularidades, cuando realmente podemos trabajar para trasformar conscientemente esos hábitos que nos pueden estar afectando, reemplazándolos por otros más sanos, que seguramente pueden ser motivados desde nuestros dones y fortalezas. Se trata en todo caso de encontrar la estrategia más apropiada para lograr que aquello que sabemos no esta bien, no se reitere y que por el contrario, nos enfoquemos en actuar cada vez mejor propendiéndonos un bienestar general que lógicamente nos conviene a todos.

Una perla anónima nos explica que, “no hay decisiones equivocadas, gracias a que con estas aprendemos un poco más”.

Cuentan que en una cotidianidad el experto en administración le dijo a sus estudiantes para que lo tuvieran muy en cuenta, cuando ya fueran profesionales y estuvieran ejerciendo dichos saberes: – la administración de empresas nos enseña que debemos buscar el gran defecto, el mayor dilema de una organización y convertirlo en nuestro objetivo de cambio, siendo este el gran secreto para que al final reconozcan que esa empresa mejoró gracias a nuestro acompañamiento.

Valida propuesta que nos sirve también para trasformar nuestras vidas, lo que desde una visión probablemente más espiritual parece enfocarnos en buscar eso que más nos afecta y trabajarlo incansablemente, ya que quienes dominan el mundo mercantil del engaño, tienen de alguna forma ese propósito de convertir nuestras debilidades mayores en sus objetivos, lo que nos invita entonces a nosotros a minimizar estas debilidades y fortalecer nuestros mayores dones.

El Texto de Textos nos revela en Timoteo 3:12, “los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!