Algunas personas afirman que hace algunos años las familias se preocupaban por el tipo de mundo que le iban a dejar a sus hijos, más con todo y ello, la realidad actual parece indicar que las condiciones de vida de ese mundo, no son las mejores, no solo por los temas ambientales sino por el modelo de vida competitivo, mercantil y complejo que nos sofoca, lo que ha obligado que el cuestionamiento ahora, sea el tipo de hijos que le vamos a dejar al mundo, ya que si seguimos actuando de esta forma depredadora, nuestros días como especie en este planeta parecen estar más que contados. Bajo esa mirada los modelos educativos deben revaluarse intentando incluso dejar de calificar a las personas y más bien cualificarlas para que sean mejores seres humanos.

Una perla anónima asegura que, “lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros”.

Cuentan que en una cotidianidad el terapeuta en reunión de escuela de padres les cuestionó al respecto de si era más importante el preparar el camino para los hijos o a los hijos para recorrer ese camino. Y aunque se dieron diferentes respuestas al respecto, lo cierto es que al final del taller el terapeuta les recordó a las familias, que de alguna manera, el proteger demasiado a un hijo especialmente cuando este ya se a convertido en adulto es casi como destruirlo. Por lo que terminado el taller a algunos de los asistentes les quedo claro, que el resolverle la vida a sus hijos no es ayudarles sino más bien incapacitarles.

Y es que como todo en la vida, esta nos incita a buscar su armonía y equilibrio en todos los procesos especialmente en los formativos, en donde desafortunadamente se ha considerado que algunas pruebas o adversidades no son sanas, especialmente para el crecimiento de las personas, por lo que más que evitarles estos periodos lo que debemos hacer es saber acompañarles durante estos.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 119:29, “aparta de mí el camino de la mentira, y en tu misericordia concédeme tu ley”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                        COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!