Hay diversas teorías que nos reiteran que el tiempo como tal no es más que una creación de la humana, por lo que desde otra mirada ese concepto de tiempo secuencial es más que complejo de interpretar. Nuestra propia mente puede vivir en el no tiempo de los recuerdos del pasado o en las expectativas del futuro, y no tanto en un presente fugaz que le acontece casi sin percibirlo. Lo que quizá nos invita a asimilar que si queremos vivir una vida más sosegada debemos colocar nuestro mayor énfasis en este aquí y en este ahora, este que esta aconteciendo. Adicionalmente con ello podríamos vislumbrar que el concepto de espacio que también es una abstracción que nos desborda nos demuestra que podemos estar nosotros mentalmente aquí o en otro lugar al mismo tiempo.

Una perla anónima nos reitera que “la ansiedad es correr cuando nadie nos persigue”.

Cuentan que en sus cotidianidades, los griegos diferenciaban muy bien el concepto del Cronos humano, con el tiempo divino, el Kairos, el cual simbolizaba para ellos la eternidad. De allí se deriva toda una serie de conceptos filosóficos que han llevado a concebir al Kairos desde esa antigua palabra griega como el momento adecuado o el momento oportuno. Tengamos en cuenta además que para los griegos de la antigüedad, estas dos palabras servían para referirse al tiempo: cronos y kairos. Pero de la primera como ya se explico, derivó nuestro concepto de tiempo cronológico o secuencial, mientras que de la segunda se dio un concepto del tiempo, como un momento indeterminado donde las cosas especiales suceden.

Y aunque no es fácil comprender en su totalidad el concepto del Kairos griego, es importante tener en cuenta que estamos inscritos en un eterno aquí y ahora, en un presente que como regalo si lo sacamos de ese tiempo cronológico, nos invita a vivir cada instante que se nos otorga como lo único que realmente tenemos.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 3:27, “¿dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                 COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!