Es de suma importancia entender que no siempre los necesitados son aquellas personas que esperan de nosotros alimentos o insumos para suplir sus satisfacciones básicas, sino que quizá hay muchos mas necesitados de afecto, de comprensión incluso de compasión para que nos les juzguemos y no les alejemos de nosotros por sus faltas. Se trata de buscar siempre aportarles a los demás antes que apartarles, dándoles no solo de nuestro sano ejemplo, sino de todo nuestro amor para que ellos también se comprometan en el camino de ser mejores seres humanos, por lo que lo ideal es dar en vez de esperar recibir algo a cambio, comprendiendo que con esas acciones es que realmente estamos consolidando el mundo de bienestar que tanto anhelamos.

Una perla anónima nos comenta que, “con las leyes pasa como con las salchichas, es mejor no ver como se hacen”.

Cuentan que en una cotidianidad el creyente cuestiono a un grupo de personas que pese a tener las mismas ideas espirituales de él estaban juzgando a un hombre aparentemente más pecador que ellas de una forma bastante cruel y repudiable, así que cuando estos terminaron de hacer sus recriminaciones el creyente les dijo: – el termino compasión de alguna manera nos invita a colocarle pasión a el ayudar a los demás, por lo que sumado a la misericordia divina en su contexto, estamos llamados no tanto a calificar como sí a cualificar a nuestros próximos.

Desafortunadamente somos muy prontos a la hora de juzgar los comportamientos de terceros, como malos, pero muy lentos en reconocer que los nuestros pueden ser incluso peores que los de esos seres humanos, a los que si les reconocemos alguna equivocación, estamos llamados a guiarles con nuestra paciencia y sano ejemplo, hasta que ellos aprendan fraternalmente de lo que les estamos enseñando.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 2:8, “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don del Creador; no por obras, para que nadie se gloríe”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!