Regularmente en vez de cualificar a las demás personas llenándoles de nuestros argumentos para que ellos con esos nuevos conocimientos tengan también las mismas posibilidades nuestras, preferimos descalificar a quienes no piensan como nosotros dándoles nuestras imposiciones y casi intentando obligarles a que acepten nuestras creencias y perspectivas sin comprender que para ello requieren de todo un proceso de asimilación que más adelante lo deben convertir en reconocimiento para poder homologar sus pensamientos a los nuestros. Hay que comprender que cada persona recibe un saber y lo acepta teniendo en cuenta una serie de circunstancias internas que le permiten incluso trasformar algunas creencias que visionaba como absolutas para con los nuevos conocimientos cualificarse gracias a esa nueva sana y sabia guía.

Una perla anónima nos propone que, “la diferencia entre un plan y una acción es la fecha de inicio”.

Cuentan que en una cotidianidad el antropólogo le recordó a sus educandos que en algunos lugares del mundo, tal vez por ignorancia o porque sus creencias así se los dictaban, siguen siendo normales los sacrificios de animales e incluso de seres humanos en pro de homenajear a una deidad o una festividad. Y aunque en otras latitudes ello nos parezca salvaje no podemos dejar de entender que para esos seres humanos esa es la mejor forma de honrar a su dios, mientras que nosotros desde otro lugar y perspectiva entendemos que ello es algo altamente equivocado.

Son creencias que aunque desde nuestra lógica consideramos incluso salvajes, solo nos permiten el buscar que esas personas tengan la posibilidad de acceder a nuevos conocimientos y gracias a ello puedan como nosotros, tener una serie de nuevas perspectivas que aclaren sus visiones con respecto a la vida.

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 20:4, “no te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!