Se dice que para alcanzar nuestros objetivos a largo plazo regularmente debemos proponernos proyectos a corto y a mediano tiempo, de esos que nos enseñan que en el día a día y tras de nuestros pequeños y continuos ejercicios cotidianos es que vamos alcanzando en dichos instantes todo lo que nos proponemos. Lo que no quiere decir que será fácil sino simplemente que dichos esfuerzos continuos nos fortalecerán y por lógica, una vez crezcamos con esos planes, iremos alcanzando algunas de esas y otras metas incluso no proyectadas, pero las que no se alcancen además nos darán nuevas lecciones que si las sabemos aprovechar, nos aportarán los insumos suficientes para nuestros nuevos crecimientos integrales como seres humanos.

Una perla anónima nos dice: “no midas tu riqueza por el dinero que tienes sino por aquellas cosas que no cambiarias por dinero”.

Cuentan que en una cotidianidad le preguntaron al atleta olímpico jamaiquino Usain Bolt campeón de los cien metros el qué era lo que le podía recomendar a las nuevas generaciones que estaban empezando en el mundo deportivo, por lo cual este sugirió: – que tengan en cuenta que uno entrena regularmente unas ocho horas diarias todos los días durante los cuatro años previo a las olimpiadas para correr en ellas tan solo nueve segundos. Sin embargo se encuentra con deportistas que por no ver resultados en dos meses de entreno se rinden y lo dejan todo, obviando que realmente a veces el fracaso se lo busca es uno mismo.

Nos cuesta un poco comprender lo que significa la disciplina, la constancia, el esfuerzo y mucho más el logro de objetivos a largo plazo, por lo que regularmente esperamos que todo sea fácil, que incluso influya la mal llamada suerte y que como si fuera poco el dinero y la fama abunden porque sí, sin darnos cuenta que ella misma es fruto del trabajo.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 24:48, “Y vosotros sois testigos de estas cosas”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                          ¡nos trasformaremos!