Se dice que un deber es una responsabilidad que se nos ha establecido previamente en espera de su cumplimiento por lo que esas tareas se relacionan también con actitudes que esperamos realicen todos los seres humanos y gracias a esos deberes, que en algunas ocasiones podemos estandarizar gracias a principios y valores y que se puede decir son universales, es que nacen una serie de derechos que garantizan nuestro bienestar social y por ende unas interacciones que deben garantizar legalmente por la ley las autoridades que sean armónicas. Desde esa perspectiva los deberes como reglas o normas que debemos cumplir nos incitan a lograr con ellos, la posibilidad de regular nuestra convivencia y propender por esa armonía social que tanto anhelamos y que no puede estar sujeta a nuestro libre albedrio.

Una perla anónima nos dice: “cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía”.

Cuentan que en una cotidianidad una serie de personas que se dedicaban a reclamar la vulneración de sus derechos, fueron seguidos y monitoreados por las autoridades sin darse cuenta de ello, investigación que después de un año demostró que algunos de los reclamos de estos hacían al respecto de sus derechos, aunque eran justificados, también denotaban que ellos no eran tan consecuentes, coherentes y correctos como esas personas predicaban, por lo que una vez les demostró la investigación con su estudio lo que debían entender, todos concluyeron de dicha reunión el cuestionarse al respecto, ¿dónde están nuestros deberes?

Y es que desafortunadamente parece que es muy fácil para la mayoría de nosotros el reclamar por que se nos viola o vulnera algún derecho e incluso juzgar a quienes así actúan, pero se nos hace más que difícil el reconocer, cómo a diario descuidamos nuestros deberes y con ello violentamos de una u otra forma los derechos de otros.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 13:5, “el justo aborrece la palabra de mentira; mas el impío se hace odioso e infame”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!