Es bien sabido que cuando alguien sufre de algún mal de esos que le lleven a sentirse cerca de la muerte, empieza a vislumbrar las cosas desde otra perspectiva. Incluso que ese ser valora cada instante de vida como algo único e irrepetible y a la vez a las personas con las cuales convive como seres verdaderamente especiales con los cuales intentará a partir de ese momento compartir más momentos. Postura que deberíamos asumir a diario para comprender que nuestras existencias son especiales y únicas y que todos los seres vivos y entornos con los cuales coexistimos nos aportan cientos de cosas maravillosas que enriquecen nuestras existencias por lo cual nosotros debemos devolverles también lo más maravilloso que contenemos.

Una perla de Riley afirma: “mi secreto del éxito es la goma de borrar al extremo de mi lápiz”.

Cuentan que en una cotidianidad el padre le regaló a su hijo adolescente una rosa especial y única que este debía cuidar o de lo contrario esta se marchitaría antes de tiempo con lo cual él perdería el premio que su padre le había prometido. El joven no le prestó atención a las indicaciones de su padre y lógicamente en menos de una semana esta flor se secó por lo que no solo no recibió el premio anunciado sino que además su progenitor le dio una enorme lección para su vida y es que si no cuidaba la futura relación amorosa que estaba iniciando esta se acabaría prontamente generándole dolor, ya que debía entender que el amor es como esa flor que requiere de nuestro diario cuidado.

En algunas ocasiones de nuestras existencias nos olvidamos que cada ser vivo es especial y único pero a la vez temporal lo que quiere decir que debemos dar de lo mejor de nosotros a cada instante, sin embargo en ocasiones nos olvidamos de ello y solo pensamos en darles algo especial a esos seres queridos en fechas que consideramos trascendentes obviando que cada instante vivido debe tener ese rotulo de especial.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 15:10, “por la gracias del Creador soy lo que soy”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                           ¡nos trasformaremos!