Y aunque hay quienes seguramente resumirán los años, meses, semanas, días, horas y hasta segundos vividos de ello no se trata. También desde otra mirada estarán los que solo recuerden aquellos instantes vividos que consideraron como especiales. Más lo cierto es que tanto si pensamos como los unos o como los otros, debemos asumir el reto de comprender que este paso cotidiano por este planeta tierra es sumamente corto y que incluso comparado con el concepto que tenemos de eternidad, se pasará en un abrir y cerrar de ojos, por lo tanto lo que debemos hacer es vivenciar cada aquí y cada ahora como algo especial, irrepetible y ojala inolvidable.

Una perla anónima nos invita a “movernos por disciplina y agenda no por caprichos, ya que si le sigue apuntando a nada, desde esa lógica realmente estamos acertando”.

Cuentan que cuando la abuela llevo a su nieto al cementerio a orar en la tumba de su recién fallecido abuelo, le entregaron a ella en ese momento la lápida que debían colocar sobre dicha tumba, por lo que una vez ella observó dicho objeto, le explicó al chiquillo: – como vez el epitafio que le puse en la lapida a Él va acompañando de las fechas de nacimiento y de fallecimiento, y a estas las separa una simple línea, la cual nos demuestra en vida lo corto que puede ser esta. Y es que todo nos separa temporalmente de la eternidad, por ello hay que entender que la vida puede ser un tiempo entre dos momentos nacimiento y muerte.

Y aunque nos pueda parecer cruel e incluso difícil de asimilar esta visión, lo cierto es que la vida es un corto lapso entre el día en que nacemos y morimos, lo cual nos invita a degustar cada oportunidad que se nos brinda a diario como si fuera única e incluso la ultima o de lo contrario además de una lapida simple, no tendremos un buen epitafio que resuma nuestro paso por este planeta.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 14:30, “y le dijo Jesús: de cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!