Se cree que en algunas ocasiones nuestros cuerpos nos expresan todo tipo de llamados de atención para que atendamos algunos hábitos que estamos ejecutando incorrectamente y nos pueden estar haciendo daño, como es el caso por ejemplo de la obesidad que para algunos terapeutas es una manera de decirnos por parte de nuestro ser, que existe una insatisfacción que se nos va acumulando con respecto a nosotros mismos. También se dice que el dolor de cabeza por ejemplo no solo nos deprime sino que nos esta denotando que algunas dudas se vienen incrementando y que requerimos de encontrarle un mayor sentido a nuestras existencias. Incluso se sospecha que el pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza y que la fiebre calienta nuestro cuerpo cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad, lo cual nos invita generalmente a escucharnos para que quizá nuestras rodillas no duelan en algún momento indicándonos a la vez que nuestro orgullo nos esta doblegando.

Una perla anónima nos indica que, “faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma”.

Cuentan que en una cotidianidad el terapeuta le expresó a su malhumorado paciente: – el cuerpo grita lo que la boca calla, seguramente por ello deberías comprender que el resfrió regularmente chorrera todo aquello que nuestra boca no expresa, haciendo que nuestro cuerpo silenciosamente llore, es más, tu continuo dolor de garganta solo te demuestra que esta se tranca cuando no es posible comunicar con coherencia todas las aflicciones que te están contaminando, incluso tus dificultades estomacales te entregan una especie de ardor para denotarte que allí estas localizando una serie de rabias inconscientes que no consigues sacar de ninguna forma, por lo que mi primera recomendación es que escuches tu ser y le ayudes a sanar de lo contrario un cáncer te podría indicar que te estas cansando de vivir.

Y aunque regularmente llamamos a algunas molestias corporales como enfermedades y las tratamos con todo tipo de droga, la cual en algunos casos simplemente nos cura por algún tiempo estas, pero luego esas mismas dolencias no solo se reiteran sino que en ocasiones se incrementan llamándonos la atención con más ahínco, todo sucede como una forma de indicarnos que el cuerpo nos habla y nos expresa si le atendemos, que debe ser sanado de forma armónica, integral y para ello se hace necesario el cambio de hábitos.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 12:5, “hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Creador al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!