Hoy por hoy se habla de las cinco r en temas ambientales, las cuales nos invitan a reutilizar, reducir, reparar, reciclar y regular, entendiendo con ello que no existen realmente basuras sino que simplemente todo desecho puede tener un mejor uso para que además estos no se sigan acumulando donde no se debe y menos con ellos generando contaminación como producto del mal manejo que le damos a algunos de estos desechos que tiramos a diario. El universo tiene una armonía y si sabemos aprovecharla generamos incluso con nuestros desperdicios otra serie de valores agregados que desafortunadamente por nuestros desconocimientos estamos mal usando, llevando incluso al mundo a altos niveles de contaminación, todo por no observar lo que la misma naturaleza nos enseña frente a la reutilización de lo que para nosotros no son más que desperdicios o sobras.

Una perla de Buda nos reitera que, “para enseñar a los demás primero has de hacer tú algo muy duro, haz de enderezarte a ti mismo”.

Cuentan que en una cotidianidad la profesora de apreciación del arte le contó a sus educandos que regularmente lo que para algunas personas e incluso artistas podía ser basura para otros podría ser una gran obra de arte y para ello les recordó la historia del Gran David escultura de Miguel Ángel que fue una roca desechada por el también escultor Angelino D´Antonios quien en Florencia se cansó de trabajar aquella roca y la desechó, siendo Miguel Ángel quien la observó tirada en la calle y la trabajo, sacando de ella una de las piezas más importantes del arte mundial.

Bien se dice que en la Creación no existen las basuras, como una forma de enseñarnos, que lo que para algunas personas pueden ser desechos para otras pueden ser incluso comida, por lo tanto, debemos proponernos siempre encontrarle la utilidad a aquello que se nos presenta en nuestro día a día o por lo menos el permitir que otras personas aprovechen aquello que nosotros estamos despreciando.

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 20:3, “no tendrás dioses ajenos delante de mí”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!