En medio de sociedades en donde nos enseñan a construir proyectos de vida en los cuales alcancemos el tan buscado éxito, nos dejamos guiar por algunas actividades que consideramos como prioritarias y que regularmente nos quitan la posibilidad de enfatizar también en otras búsquedas, todo porque desafortunadamente no podemos lograr una armonía relacionada al tiempo y a los objetivos, que sin tener el mismo rango de importancia que socialmente le damos, si estan  demostrándonos que el disfrute de la vida implica una serie de distractores o aficiones que complementan nuestras labores cotidianas y que en la mayoría de los casos no nos generan recursos sino que simplemente nos complementan, nos dan felicidad e incluso nos permiten encontrarle a la vida ese sentido que nos lleva a trascender por encima de lo que se consideran socialmente prioridades.

Una perla anónima nos dice que, “no te preocupes porque tus hijos no te escuchen, te observan todo el día”.

Cuentan que cuando algunos artistas llegaron al encuentro de escritores uno de ellos empezó a preguntarle a sus colegas, cuál había sido el libro que aun no habían escrito y además sobre que tema querían escribirle a lo que uno de ellos respondió: – tanta prisa tenemos por hacer escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único que realmente es importante: vivir.

Y es que aunque no estamos diciendo que quienes se dedican a escribir no viven, si es claro que algunas personas por estar en busca de la fama o de otros logros profesionales, pierden la posibilidad de degustar de sus vidas y todo lo que ella significa en lo cual lógicamente se incluye el disfrutar de nuestros oficios o profesiones, sin embargo necesitamos valorar todas las otras actividades que le dan armonía a nuestras cotidianidades.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 3:11, “no hay quien entienda, no hay quien busque al Creador. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!