Regularmente nos alimentamos buscando consumir unos productos por lo menos tres veces al día, sin embargo algunos de esos alimentos no nos nutren y por el contrario se acumulan en ciertos espacios de nuestro cuerpo llevándonos a estadios de obesidad que poco a poco deterioran nuestro estado general de salud, cuando lo lógico seria que asumiéramos el reto no solo de alimentarnos sino de nutrirnos lo que quiere decir de llevar a nuestro ser solo aquello que necesitemos y nos fortalezca, comprendiendo que debemos analizar los tipos de nutrientes que necesitamos y los frutos que los producen o de lo contrario estamos no solo auto agrediéndonos sino además desatendiendo algo tan importante para la armonía de nuestras vidas como es el retroalimentarnos de todo y de todos.

Una perla anónima nos comenta que, “la intuición nos alerta a seguir siguiendo nuestro espíritu para poder continuar por el camino correcto”.

Cuentan que cuando el docente observó lo mal que se alimentaban sus alumnos consumiendo todo tipo de comida chatarra combinada con refrescos azucarados y llenos de anilinas, llamó a una reunión a sus padres y allí les recordó que todo lo que entra en nuestro ser debería convertirse en  alimento, ya que ello se integra y forma o deforma nuestro cuerpo, incluso también les explicó que nuestro ser y nuestra mente se alimenta de nuestras relaciones y entornos por lo cual debemos ocuparnos no solo de alimentarnos sino de nutrirnos o de lo contrario estaremos integrando a nuestras vidas una serie de elementos que solamente nos harán daño y deteriorarán nuestras vidas.

Desde años atrás los médicos han insistido en que comprendamos que nuestra salud depende en buena medida de aquello que consumimos a diario y por ello nos invitan a comer una serie de frutas, verduras y alimentos que realmente nos nutran, sin embargo y pese a dichas recomendaciones preferimos seguir chatarrizando nuestro ser no solo con comidas poco sanas sino con interacciones bastantes dañinas.

El Texto de Textos nos revela en Salmo 96:5, “porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; pero  el Creador hizo los cielos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                      COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!