La sociedad nos impregna desde nuestros primeros días de vida una serie de desinformaciones que en algunos casos disfrazamos de travesuras y de malas costumbres que nos llevan entre otras cosas a reiterarnos con el paso de los años en mentiras y engaños que convertimos en comunes. Sin embargo en la mayoría de estos escenarios de falsedad se desconoce que dichas incoherencias se suman y nos pueden llevar a convertirnos en verdaderos mitómanos, enfermedad que esta muy de moda en nuestros días y que aunque afecta nuestras comunidades se observa como un simple habito mal sano. Es la honestidad como todos los otros principios y valores que se promueven, acuerdos fundamentales para coexistir en armonía y uno de los mejores caminos que podemos asumir para no seguir destruyendo nuestras relaciones generando entre ellas desconfianza y diversas agresiones.

Una perla anónima nos reitera que, “es mejor utilizar más la imaginación que la memoria”.

Cuentan que cuando un jefe quiso probar a su empleado le entregó ciertas responsabilidades que incluían el manejo de dinero. Así que el jefe le hizo suponer que confiaba plenamente en él y durante un tiempo no solo no le hizo cuentas sino que además le permitía tener acceso a la caja fuerte, espacio en donde existía una cámara oculta que lógicamente aquel empleado desconocía. Por lo que al final de la prueba, cuando este probó su honestidad, el jefe le contó y lo ascendió, además de expresarle al resto de empleados el cómo esta persona le había demostrado que no se trataba de probar a nadie como si de aprender a confiar más en los otros.

Hay quienes hacen pequeñas fechorías y suponen que estas no afectan a nadie, incluso aseguran realizarlas para probar sus nervios y el manejo de los mismos, llegando a almacenes en donde cambian las etiquetas o hurtan, engañando no solo a los empleados de dicha tienda sino a sí mismos ya que suponen favorecerse, para al final tener que descubrir que no hay mayor valor que la honestidad y esta no tiene términos medios.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 3:32, “porque el Creador abomina al perverso; mas su comunión íntima es con los justos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!