Se dice que todo lo que no podemos solucionar o evacuar se aloja en alguna parte de nuestro cuerpo o mente generando una especie de sobre peso o sobre carga que poco a poco va haciendo que nuestra forma de actuar o pensar no solo sea más lenta sino que a la vez nos cueste mucho más dejar de comparar las nuevas situaciones con esos momentos complejos en los cuales vivenciamos aquello que nos esta atormentando. Se trata por lo tanto de entender cada prueba que la vida nos presenta y a la vez de asumir gracias a ellas, una nueva actitud mucho más sosegada y liviana en donde entendamos que lo pasado pasó y que nos entregó una nueva experiencia, lecciones que deben ser usadas para no ser repetidas o de lo contrario se convertirán en verdaderas lesiones y sobrecargas.

Una perla anónima nos invita a que, “en caso de duda preguntemos y no supongamos”.

Cuentan que cuando el marinero llevó a su hijo a que visitara su buque este le preguntó antes de subir el por qué: de una marca pintada bastante ancha que había observado, a lo que su padre le respondió: – esa es la marca de franco bordo o marca Plimsoll, que es una marca esquemática que han de llevar los barcos pintada en su casco y recibe ese segundo nombre en honor al parlamentario británico que estipulo esta como una obligatoriedad para fijar el mínimo calado, máximo peso a bordo con el que se puede navegar en unas condiciones de seguridad.

Y es que atendiendo esta recomendación deberíamos navegar por la vida sin tantas sobrecargas que solo hacen que nos hundamos en los problemas, por lo cual requerimos no solo fijarnos una marca para ello sino también evacuar todas las circunstancias que hemos coloreado con tintes de adversidad permitiéndonos continuar nuestro viaje hasta puerto seguro.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 12:1, “por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono del Creador”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                              COTIDIANIDADES…                                                                                         ¡nos trasformaremos!