Cuando se habla de estereotipos se nos esta diciendo que estamos reprogramados por una serie de creencias que nos llevan a moldear nuestros pensamientos al punto que no podamos pensar diferente. Esos modelos de pensamiento que se reproducen en lo económico, lo social y lógicamente en lo educativo nos hacen que tengamos los mismos deseos y que supongamos que al satisfacer algunas de estas ilusiones con los estándares que el modelo plantea como ideales podremos ser felices, cuando realmente esa serie de expectativas no son más que imaginarios que aún consiguiéndolos no llenan realmente nuestro ser y difícilmente le dan un sentido definitivo a nuestras coexistencias, por lo que más allá de seguir esos moldes con los cuales formatearon nuestros lenguajes estamos en la obligación de encontrar nuevas y mejores realidades en donde verdaderamente nuestros propósitos sean más interiores que exteriores.

Una perla anónima nos expresa que, “es mejor valorar a las personas cuando se tienen y no cuando se pierden”.  

Cuentan que en una cotidianidad la abuela costurera le mostró a su nieta una aguja y un alfiler y le preguntó que diferencias denotaba en dichos objetos, por lo que una vez ella explicó las características físicas tanto de la aguja como del alfiler, la adulta mujer le dijo: – la aguja pierde la cabeza y el alfiler pierde su ojo y en eso momento son iguales ya que al perder sus dones se hacen inútiles, con todo y ello estas piezas mantienen su esencia que incluso les hace piezas punzantes por lo que debes aprender de ello, que más allá de las diferencias exteriores lo que nos debe interesar es nuestra esencia interior.

Desafortunadamente nos dejamos guiar por las apariencias y en algunas ocasiones hasta partimos de la base equivocada que debido a esos aspectos diferentes somos mejores o peores que los demás cuando realmente contamos con una esencia que aún respetando nuestra individualidad nos hace partes integrales de un mismo todo.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 23:43, “acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: – hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!