Regularmente se cree que para poderle dar algo a alguien se debe esperar una fecha especial o un motivo y aunque en parte ello hace parte de nuestras costumbres, lo cierto es que debemos dar a manos llenas de lo que más tenemos y con ello, lograr que esos nuestros dones sean útiles a las demás personas o de lo contrario en temas como el amor, esta llama se apagará, haciendo que incluso nosotros supongamos que no tenemos nada que dar. Se trata más bien de dar sin esperar nada a cambio, ya que el solo hecho de querer recibir algo en devolución aunque sea parte de lo otorgado, es un error. Tengamos en cuenta que dar contiene en si un placer casi supremo a través del cual nos hacemos parte no solo de una sociedad sino de una Creación en donde debemos ser más que útiles.

Una perla anónima nos dice. “piensa como adulto, vive como joven, aconseja como anciano y nunca dejes de soñar como niño”. 

Cuentan que en una cotidianidad la madre le pidió a sus hijos que no esperaran que las cosas pasaran sino que debían hacer que estas sucedieran con sus acciones cotidianas, ya que según ella había que dejar de ser espectadores para convertirse en lo que somos; protagonistas de nuestras vidas. Además la madre les solicitó que debían darse el valor que merecían, recordándoles que, somos nosotros mismos los que nos debemos proyectarnos por lo que sabemos tener y desde esa mirada así nos vislumbrarán los demás.

Y es que entre más superficial supongamos que es nuestro mundo, este mismo nos demuestra la importancia que ha tenido, tiene y tendrá lo natural lo que quiere decir que en vez de esperar que los demás nos etiqueten o incluso nos den ese amor que nosotros anhelamos, estamos en la obligación de dar lo mejor de nosotros, incluso de amar sin medida, sin esperar nada a cambio, ya que el solo hecho de dar ya nos esta entregando algo y es la posibilidad de sentirnos útiles y partes de la misma Creación.

El Texto de Textos nos revela en Génesis 2:7, “entonces el Creador formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!