En algunos espacios e incluso en ciertos escenarios de preponderancia para nuestras vidas se ha logrado meter la dimensión artificial, de tal forma, que nos parece hasta más lógico el reemplazar por ejemplo partes de nuestro cuerpo por dichas elaboraciones quirúrgicas artificiales que representan una forma de belleza que nos parece bastante seductora. Y aunque sometidos a dichas erradas interpretaciones seguimos construyendo toda una serie de visiones artificiales que contaminan nuestros sentidos, no podemos negar que así nuestro sistema perceptivo quede deslumbrado, hay una esencia que siempre permanece y que hace que sea lo natural lo que no solo cogobierne nuestras búsquedas sino a la vez los entornos en los cuales más compartimos.

Una perla anónima nos comenta; “de tres maneras podemos aprender: en primer lugar por la reflexión, que es la más noble; en segundo lugar, por imitación, que es más fácil; y en tercer lugar por la experiencia, que es la más amarga”.

Cuentan que en una cotidianidad un científico llegó a la universidad a demostrarle a los estudiantes la importancia de la creatividad en el nuevo mundo artificial que la ciencia ha venido construyendo y en donde según él todo lo natural que hoy conocemos será reemplazado por un mundo artificial que para nada nos hará extrañar este, a lo que un docente que le escuchaba le dijo: – no conozco maquinas por más desarrollo que hallamos tenido en la ingeniería, que hagan flores naturales y abejas artificiales que obtengan de ellas su polen como tal, por lo que así hagamos robots con dichas características las funciones que desarrolla la naturaleza para nuestra vida son irremplazables.

Y aunque el debate se mantendrá y no podemos negar que hay adelantos tecnológicos que incluso han ido reemplazando una serie de elementos naturales que en su momento fueron de suma importancia para las coexistencias de los humanos, no podemos por ello negar que lo artificial solo logra hacernos creer que lo natural puede ser cambiado.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 31:6, “volved a aquel contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…                                                    COTIDIANIDADES…                                                                                        ¡nos trasformaremos!